
El
PVC al igual que los demás plásticos fue desarrollado
para durar lo que lo hace útil en multitud de aplicaciones
pero hace que su disposición final sea problemática.
Sin embargo, es un polímero 100% reciclable; puede volver
a utilizarse en la fabricación de nuevos productos. Se identifica
con el número 3 dentro de catálogo de los plásticos
reciclables para facilitar la recuperación de productos desechados
fabricados con este material. Esta opción de reducir y reciclar
siempre es preferible a incinerarlo o enviarlo a los tiraderos pues
se ahorran materias primas valiosas.

Como la mayoría de los termoplásticos, hasta hace
poco no existía ningún método que lo hiciera
biodegradable, sin embargo últimamente fue descubierta una
nueva forma de biodegradación adicional a la oxodegradación,
que no era aplicable al PVC y al uso de los biopolímeros
desarrollados a base de almidón. La biodegradación
hidro-anaeróbica ocurre dentro de rellenos sanitarios al
agregar aditivos a formulaciones especialmente desarrolladas y a
modificaciones en el método de fabricación que catalizan
este proceso en condiciones anaeróbicas haciendo que las
enzimas de las ciano-bacterias presentes en el relleno sanitario
rompan las cadenas de hidrocarburo produciendo biogás (metano)
y biomasa. Pruebas de laboratorio demuestran que en las condiciones
de humedad, temperatura y falta de oxígeno existentes dentro
de relleno sanitario se descompone el polímero en un lapso
de pocos meses, incluso convirtiendo al cloro en una forma de cloro
soluble que funciona como fertilizante. La forma en que esto ocurre
aún está siendo investigada pero ya es posible obtener
una descomposición sin coproductos tóxicos.
Esto
convierte al PVC en un producto biodegradable con varias ventajas.
El uso de materiales biodegradables a base de almidón requieren
de mayor energía en su fabricación y utilizan recursos
agrícolas requeridos para la alimentación. Además
éstos no tienen las mejores propiedades físicas de
resistencia que tiene el PVC. La oxodegradación descompone
las cadenas largas de los polímeros en cadenas más
cortas que destruyen el producto pero no es propiamente una biodegradación
y el plástico permanece en forma microscópica.
Por
otro lado, al no degradarse aeróbicamente permite que el
producto fabricado con PVC especialmente formulado no tenga un tiempo
de caducidad y le permite reciclarse normalmente sin perder sus
propiedades y solo descomponerse cuando esté en las condiciones
asociadas a un relleno sanitario.
Observando
estos factores, el uso del PVC puede ser considerado mucho más
amigable ambientalmente.
Empaques
Plásticos de México, SA de CV, interesado en la conservación
del medio ambiente pone a disposición de sus clientes este
nuevo descubrimiento para aquellas personas preocupadas de que su
empaque no sea reciclado y termine en tiraderos municipales con
tiempos de descomposición excesivos.
Adicional
a este desarrollo Empaques Plásticos de México, SA
de CV dispone de un plan de recuperación de los desperdicios
de película termoencogible de PVC de sus clientes para ponerlos
en mano de recicladores interesados en convertirlos en nuevos productos.
21/03/2011